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Me siento herido

Muchas de las cosas que a pocos nos pueden pasar en la vida, es tener la dicha de amar a una persona con todo el corazón, con toda la mente, y sobre todo, dedicar tus esfuerzos, sacrificar tus metas, por estar tiempo con esa persona que tanto amas.

Si bien es cierto que esto es así, no todas las personas saben apreciar lo mucho que uno se puede esforzar por ello.

Mi caso personal, es así.

Amaba mucho a esta personita, que para mí, se convirtió en el objeto de mi cariño, de mi afecto, de que vaciara sobre ella todos mis más recónditos sentimientos, y sobre todo, la devoción santa que uno desarrolla para no hacer nada que ofenda y sobre todo, que cause daño a esta persona. Porque lo más importante para uno, es evitar hacer cualquier cosa para dañar a esta persona.

La conozco desde que tengo unos seis años, éramos niños, y siempre nos llevámos bien, aunque claro, al principio, uno no es tan amigable con las niñas de su edad, uno siempre tiende a ser un poco grosero en su trato con ellas, pero es por lo mismo, porque la mayor maldad de uno para esos tiempos era quitarle el bate a una niña y salir corriendo por toda la escuela, jeje, qué tiempos.

Luego, después de conocernos un poco, ser amigos pero de esos no tan cercanos, la conocí mejor, cuando en una oportunidad se nos dió que dramatizaramos una obra, y por pura casualidad, ella actuó como novia y yo como novio, aunque en la obra, la novia, traiciona al novio y se va con el amante. Jamás creía que esto tendría un significado para mí tan profundo; la obra se llamaba "Bodas de sangre".

Luego de conocernos, empecé a llevarme bien con ella, la visitaba, íba a su casa, a molestar, oír música, platicar de tonteritas que a uno de niño le ocurren en la mente, y teníamos bastante plática sincera. Por mi parte, me esforzaba por comprender su mentalidad, sus acciones, y trataba de no parecer diferente a ella, para agradarle un poquito más.

Su mejor amiga, para ese entonces, también le caía bien. Y me hablaba, y junto a mi musa, íbamos a visitarla, cerca de nuestra casa, quizás a dos kilómetros, que preferíamos hacerlos caminando, platicando cosas.

Conocía a todos sus amigas, y nos llevábamos bien hasta lo que considero. Durante toda nuestra época de estudios básicos, nos llevábamos super bien, ella, se convirtió poco a poco, en la persona que me interesó profundamente, y, debido a mi crianza cristiana, he aprendido a ser maduro en mis pensamientos, y a pensar antes de actuar, así que me contuve en muchas ocasiones, y en otras, bajo las exigencias y reglas de mis padres en relaciones de este tipo, me calmaban. Esto logró en mi persona, la crianza de mis padres, en que jamás tuviera una novia de pequeño, y no me siento mal por eso, porque he creído siempre que la que sea la novia de uno, y sobre todo, la que estará con uno toda la vida, será la que se debe de merecer ese regalo tan precioso que es darle nuestra virginidad, y sobre todo, la seguridad que es la única y primera, a quien uno ha amado.

Así fué hasta tal grado, que íba a repasar con ella los exámenes, a veces por la tarde, ibamos a jugar un rato en una colonia vecina, y así pasábamos el tiempo, los dos, a veces con las compañías, y a veces ,solo nosotros.

Durante todo este tiempo, -quiero aclarar, que a pesar de mi crianza de esa manera (la cual difería mucho de la que recibió ella, jamás la consideré alguien despreciable por eso, lo cual habría sido para mí, un pecado imperdonable)- traté de ser su mejor amigo, convertirme en la persona de quien ella no se avergonzara cuando le hablaran de mi. A veces, hasta en mi diario personal, escribía notas, en donde hasta lloraba, porque sentía que ella no era o no estaba completamente bien porque no podía darle mi ayuda. Y por eso, traté siempre de ayudarle, de estar con ella en sus problemas, de, que si no comprendía, entonces poder estar siquiera para ser de compañía, y que no se sintiera sola.

Para mí fue una gran alegría cuando ella decidió abrazar la verdad, es decir, también volverse al cristianismo, ser una persona dedicada a Dios, y amar su verdad. Me sentí felíz, porque en mis sinceros esfuerzos, había estado estimulándola a que se acercara a Dios, y eso, era para mí algo de estar orgulloso, de ella por supuesto.

Con la entrada a la adolescencia, las cosas fueron cambiando, ella también, y aunque siempre me consideraba su mejor amigo, ella, con la nueva educación, el conocido bachillerato o secundaria, ella cambió bastante. Intenté hacer que no me daba cuenta, pero era mentira. Ella con sus nuevas amigas, algunas de ellas, malas influencias, hicieron que ella se fijara en otras personas solo por su físico, despertando en mi ingénua amiguita, sincera y sencilla, afecto hacia personas solo por su físico, y no por su valor emocional o valor del corazón. Por mi parte, aunque me dolía ver eso, me esforzaba por darle a entender que para mi, no me molestaba, pero que si tuviera cuidado, y siempre eso nunca se apartó de mi boca, aconsejarla, y quizás eso, sé que en ocasiones le molestaba, y mucho, pero en mis adentros, estaba seguro que ella comprendería cuanto la amaba, cuanto la quería y que no quería que le pasara algo malo.

Lastimosamente para mí, un joven nuevo apareció por nuestros rumbos. Recién se había mudado, y ella, me fijé que sintió atracción por él. Quiero aclarar, que a todo esto, yo seguía aferrado a la idea de que existen personas que todavía aman por la persona secreta del corazón, y aún lo creo, solo que estoy un poco herido para afirmar eso ahora. Ella, aunque en su confianza que considero, y consideraba era absoluta, me confesó que no le agradaba su modo. Bueno, en fín, su familia le agradaba bastante mi persona, y eso, era de felicidad, porque al menos, sabía que valía la pena resistir todo este tiempo, y que ella comprendiera cuanto la había esperado. Nunca le dí muestras de afecto físicos, es decir, contacto físico como abrazarla, tocar su mano, acariciar su linda carita, en fín, no lo hice, y quiero aclarar que no fuí temeroso de no hacerlo, sino de que comprendiera que la había respetado hasta ese grado.

Fuimos creciendo, y así también maduramos, al menos, eso creo, en el aspecto de los sentimientos, quizás llegué hasta el grado, de por evitarle problemas, que la gente no hablara en mal de ella, que evité demasiada compañía con ella, pero lo hice por eso, para que ella luego, no se sintiera mal de lo que dijeran las personas. Deben de comprender por favor, que mi persona, siempre piensa todas las acciones que hace, y que prefiere evitar los problemas, aunque eso le signifique arriesgar algo, a tener los problemas y luego, perderlo todo.

En mi caso, creo que desde ese instante, ese tiempo, perdí mucho, y quizás, empecé a ver la decadencia de la persona a quien tanto amo, que se convirtió así, en el objeto de mi cariño y amor. Bueno, el otro tipo, por su parte, él era como todos los jóvenes inquietos, andaba con una novia y luego con otra, y sobre todo, un caso en particular, que el tuvo que ver mucho en cosas sentimentales, pero luego, negó toda relación con la muchacha, y aunque ella si lo amaba, él, cobardemente, afirmó que nunca tuvo nada que ver con ella. Situación que a mi me la aclararon y confirmaron de que era mentira lo que él dijo un amigo suyo que se aburrió de sus mentiras y embustes. Mi amiguita, ella se dió cuenta de ese caso, y platicamos mucho de eso. Nos habíamos convertidos en dos personas que se tienen bastante confianza, no éramos novios, porque no teníamos la suficiente edad para ello, y no nos frustrábamos por ello, pero nos bastaba nuestra sincera amistad, para confiarnos nuestros secretos profundos.

Así fué todo este tiempo, ella me brindó su corazón, y yo lo tomé, y lo guardé en un sarcófago de oro, mi corazón, para cuidarlo de que se lo maltrataran. Duele decirlo, pero sí me encariñé con ella, y llegué hasta el grado de que me esforzaba por estar con ella en todo lo que le pasara, no quizás para hartarla de mi presencia, sino para que ella comprendiera que, en toda circunstancia, podía contar conmigo. Recuerdo cuando, en varias ocasiones, ella, recurrió a mi y con sollozos, con sus ojitos rojitos y su naricita rojita por el llanto, me contaba problemas, y yo, trataba de consolarla, y sobre todo, de comprenderla, porque en realidad me conmovía que ella estuviera así. Me esforzaba por leer información de sobre cómo actuar, qué hacer para no hacer sentir mal a la persona que uno ama.

Pasamos momentos muy felíces, cantábamos canciones que nos gustaban, jeje, en fín, muchas cosas que hacíamos en común. Para mi, significaba ella mi tesoro, ella, se había convertido en la prenda única, y especial que quizás tiene un pobre indigente, que la cuida con sumo detalle y amor, para no perderla, por eso, quiero que tú lector, comprendas muchas cosas que hice por ella. Cuando murió mi abuela, mi querida abuela, antes de terminar mi bachillerato o secundaria, le conté mi problema, como me sentía con ella. Y ella, me escuchó atentamente. Luego, cierto tiempo después, ella perdió a su querida abuelita, la que había sido como su madre, y yo fuí a su sepelio, cuando la ví, me dolió como la ví. Estaba confundida, no tenía sus sentimientos en orden, y estaba entre sollozos y alegría momentáneos. Yo, al llegar, la abracé. La abracé con todo mi amor, en ese momento, quería descargar con ella todo mi cariño que sentía hacia ella con ese abrazo, porque fué el único que le he dado en toda mi vida, y le expresé cuánto sentía lo que ella pasaba. Platicamos un ratito lo que le pasaba, y traté, por todas luces, de escuchar y no resultar ser un hablador. Ella estaba en momentos críticos, y yo, quería estar para ser su baluarte.

Por otro lado, el tipo que había venido, por el que ella sentía cierta atracción, se empezaba a acercar a ella, bueno, ella le había dado confianza que hasta le había invitado a un baile escolar, y no me sentí mal por ello. Traté de verlo de la mejor manera. En fín, él, pretendia a todas luces, llegar a mi personita querida. Él, por otro lado, sabía que ella me gustaba, que tenía toda su confianza, y con su grupo de amigos, tramaban cosas malas. Bueno, él, durante ese tiempo, trabó relación con la muchacha que mencioné antes, y luego, cobardemente, como un hombre capado o capado, afirmó con Dios como testigo, que nunca había tomado, ni tocado a esa muchacha.

La vida, siguió su curso, y seguimos cambiando. Ella, ya no era niña, ya toda una señorita, una mujercita, empezaba a cambiar, a demostrar cosas que sentían las muchachas de su edad. Quizás vuelvo a repetir, la crianza mía, fué muy distinta a la de ella, porque por mi parte, aprendía a usar mi raciocinio, a ser alguien maduro, y no me arrepiento que quizás encarné el concepto psicológico que le dan a los niños y jóvencitos maduros: El joven o niño maduro, capaz de tomar sus decisiones y evaluar sus actos. Esto me dió muchos frutos, pero también, eso causaba que mi musa, se sintiera mal, y quizás, creía que la regañaba mucho, a su forma de ver.

Ella, empezó a trabajar, y yo, por mi parte, continué estudiando. Entré a una carrera técnica, que si bien no es cierto que es universitaria, me daría la oportunidad de salir en menos tiempo, y con una certificación igual a la de una universidad. Ahora, casi no pasabamos tiempo juntos. Ella varias veces me había dicho eso, que habiamos cambiado, que casi no teníamos tiempo. Recuerdo muy bien algo que me dijo: En una ocasión, ella me dijo que no sería más mi amiga, si no la aburría con mis estudios. No quiero decir que la pasaba aburriendo, sino que, de vez en cuando, le contaba como me íba. Pero a ella, no le importaba lo que pasaba en mi, y por mi parte, a mi si me importaba como le íba a ella, su cambio de estudiante a empleada, y todo lo demás.

El otro tipo, seguía aferrado a ganar su confianza, y ella, como es bastante platicadora (le da confianza a todas las personas rápidamente), le empezó a dar confianza a él. Yo, en mis francos sentimientos de vacío, de que nuestra relación era ahora casi direccional (de mi hacia ella y nada de ella hacia mí), sentí que él ahora se había o se empezaba a convertir en mi piedra de tropiezo, quien me empezaba a estorbar. Y con ella, platiqué, muchas veces, si en realidad ella le daba confianza a él. Yo, siempre, he sido sincero. Soy de las personas que si sienten algo, piensan el momento adecuado para decirlo y lo dicen, tal como es, claro, con tacto, y no soy alguien que oculta laverdad, que miente para ganar confianza ajena. Por eso, aclaro, que hable con ella de eso, y además, como teníamos mucha confianza, casi confianza íntima, entonces me sentí libre de hacerlo.

Sin embargo, mis estudios también me dieron reveses. Quien nunca había salido mal en sus estudios, un estudiante brillante, que era el orgullo de su escuela porque él representaba a su instituto, ahora, estaba mal. Caí y aplacé un año en mi estudio. Lo cual, hizo que mi carrera de dos años, se convirtiera en una de tres. Estaba deprimido, nunca había salido mal en eso, y ahora, me sentía como la peor basura del mundo, porque había fallado. El siguiente ciclo, me afectó bastante ese hecho, y dejé otra materia, claro, no era materia que me retenían un año, pero sí me afectó después.

Mi amiguita por su parte, ella continuaba trabajando, y el otro tipo, ya tenia su confianza ganada. Tanto que en él, en una ocasión que andaba de paseo, pasó todo el tiempo hablando por teléfono con ella. No estoy diciendo que él no fuera amigo de ella, pero él, por su pasado, por lo que había hecho y por insinuaciones de su padre, no queria la amistad de mi personita especial, de mi musa, quería algo más.

Puesto que he aprendido a desarrollar paciencia desde qeu he estado pequeño, me he retenido de hablar cosas con ella porque creo que no son adeucadas, de quizás, decir mis sentimientos profundos hacia ella, y solo los reprimía, y aquí, si creo que el lector concordará conmigo que hice mal, porque reprimí el sentimiento natural de decir a ella cuanto la amaba, que aunque no ella trabajara, y yo por mi parte estudiara, que cuanto estuvieramos en la oportunidad apropiada, le pediría una oportunidad de ser su novio, y que a mi, esa idea me agradaba muchísimo. Abrazaba la idea en el día en que ella, en una platica sincera conmigo, yo le expresara mis sentimientos hacia ella, y le dijera cuanto la amaba, que era el objeto de mi cariño y que, sobre todo, me honraria si me daba la oportunidad de convertirme en su novio. Ahh, esa idea la abracé hasta el día de hoy.

El tipo, siguió ganando su confianza, sacando partida de que pasaba mi tiempo estudiando, y que a ella no le podía dedicar mucho tiempo. A mi me dolía eso, y lo sabía, porque me daba cuenta, y no necesitaba andar preguntando. La conocía muy bien, que sabía que a ella le empezaba agustar el. Créanme, estar todos estos tres años atrás, sabiendo eso, que ahora, estás sacrificanco tu relación con alguien por tus estudios (aunque para mí, el estudio significaba que podría trabajar y darle una mejor vida a ella, evitar que ella trabajase, que descansara, que no sé, pero que se sintiera orgullosa de mí, para mí, por eso, no cejé en mis estudios, a pesar de que estas situaciones me agravaban mi ya empezada depresión). El tipo, en varias ocasiones, pasaba mucho tiempo con ella, a solas, y ella, en su inocencia, (eso creo yo), le daba todo ese tiempo. El tipo, cuando salía del trabajo, a veces, se íba con ella, la esperaba a ella, en fín todas esas cosas. Ella, hasta el momento, querido lector que me has estado leyendo, ella no sabe eso, que yo sé que él íba y venía con ella, que la esperaba fuera del trabajo, en fín. Su trabajo obviamente, le quedaba a unas cuadras de el empleo de ella, y yo, por mi parte, estudiaba a una hora de camino de ella. Pero eso no quiere decir que no apartaba tiempo para salir con ella, porque aunque no soy de las personas que suelen salir a cada momento, no me considero metrosexual, sino que soy alguien sencillo, talvez no de bonita cara, pero sí tampoco tirado al carajo, y sobre todo, que soy bastante modesto en mi vestir, algo así como formal. Bueno, en fin, a lo que quiero llegar es que siempre me preocupaba porque salieramos aunque sea un día un rato por la tarde, a almorzar, y a platicar un rato.

Situaciones en mis estudios, el año pasado, me agravaron más mi decepción, porque abusaron de mi confianza, y pusieron a prueba mi paciencia, hasta tal grado, que sacrifiqué tres materias de mi curso, por ayudar a un compañero que le valió un pepino mi confianza, y aprovechó eso para sacar lucro de mi, es decir, mis conocimientos académicos y mi confianza; él, había sido un mal chero. Yo para finales del año pasado, andaba ahogándome, en realidad, eso me dolía mucho, dejar ahora tres materias también, y sobre todo, que fué a costa mía. Y que otras estudiantes, (quiero contar que nunca he copiado en mis estudios), copiaban abiertamente. Eran los mejores estudiantes: Mejores por ser copiones, por tener una estrategia de copia inimaginable, ignorada por los profesores, grandiosa. En fin, yo por mi parte, con todas las de la ley, a conciencia, estudiaba, y siempre lo he hecho, para salir bien, aunque eso signifique para mí, pasar varias noches en vela para aprender varios conceptos.

Quise con ella, vaciar mi corazón, pero ella, le molestaba que hablara de mis estudios con ella. Me decía que para mí, eso era mi vida. Y me preguntaba yo ¿Cómo va a ser eso mi vida, si para mí, ella es lo más importante, para eso estudio, para que ella si me diese una oportunidad, no se avergonzara de mi, de que viera que puedo mantenerla, darle lo necesario, no gran cosa, pero lo necesario?

Este año, es decir, aún no ha terminado mi ciclo, hasta la fecha de esta nota, han pasado cosas tristes para mi. Bueno, comento que no ha sido mi primera vez que la he invitado a comer, porque ahora, considerando a mi madre, que me ha dado su vida, su sacrificio por darme un estudio costoso, empecé a trabajar de medio tiempo con un buen ex-compañero de estudios. Este año, para mí, fué muy importante la primera vez que la invité a cenar. Me sentía que por fin, podría decir cuanto la quería, cuanto, al menos, empezar con pies erguidos, haciendo caso omiso de mis preocupaciones, de mi oculta depresión por mis contínuos fracasos, alegrarme porque al fin, podría darle a ella, o al menos, empezar a demostrar mis verdaderos sentimientos, mi corazón completo, más de lo que le había dado, a ella.

Este año, la empecé a tratar cariñosamente, llamándola de chiquita linda, chiquita, mirnita, preciosa, linda, querida, mi niña linda, en fin, empecé a demostrarle mi cariño. Mis e-mails, terminaban con un: te quiere siempre, siempre contigo, Im always with you, I always love you, en fin, empecé a demostrar, ahora como una persona adulta y madura, mis sentimientos directos hacia ella.

En esa ocasión, aunque yo ya sabía del peligro del tipo, de su hipocresía, de su maldad porque ha actuado mal con ella, de su poca valentía aquella vez de negar a una muchacha, y decir que ella no fué nada con ella, hable con mi querida, de él. Me sentía franco, y ella, creía que me había tragado su media verdad. Pero la vida nos juega mal, porque en ese momento, cuando le entregaba a ella un presente, una tarjeta (no me alcanza mi dinero para darle algo muy costoso) en donde con un lindo mensaje, y luego, con unos pensamientos hacia ella le expresaba cuanto la quería, se apareció el tipo ese: Y ella, ¡Con una evidente vergüenza por que él la vio conmigo, se puso roja! ¡Estaba nerviosa, porque él la había visto conmigo! Grabé ese momento con mi celular. Ella, había quedado profundamente avergonzada de mí. Y no quise decirle eso, porque quizás me lo reprocharía. Pero le pregunté cuál era el motivo de su vergüenza, y ella, con medias mentiras y medias verdades, me dijo que le daba pena que hablaran de ella.

He estado platicando con ella, y ella, ahora, ha caído en depresión, y he estado con ella, le he hablado, hemos platicado por teléfono, a veces, ella sí me habla para mi trabajo, pero últimamente, he sido yo quien ha hecho eso, pero en mi caso, arriésgandome a que me regañen por malgastar el teléfono, o gastando todo mi saldo de mi plan de teléfono, claro, no tengo muchos recursos, y tengo que economizar, pero para con ella, no importa si me quedo sin saldo por hablar, con ella, todo el tiempo si vale la pena. He estado platicando mucho, tratando de darle ánimo.

Un día, y esto ha sido lo más doloroso, ella me contó (no sé si fué para darme a entender que me alejara de ella, o en su inocencia, en su confianza), me contó que le gustaba el tipo de quien yo le había dicho que tuviera cuidado. ¡Me sentí como si de repente, un gorila me abrazara, no me dejara aire para respirar, nada, y un nudo en la garganta terrible! Pero no se lo dí a entender a ella, puesto que estabamos por el chat, le dije que yo ya sabía. Pero , en ese momento, sentí, como si, todo lo que había hecho, tanto esfuerzo, tanta confianza, cariño, comprensión, hubieran valido madre, un pepino. Me sentí terriblemente mal. Luego, le conté, le dije, que, bueno, fué mi primera vez, en donde le dije que ella me gustaba. Le dije que para mí, ella era un tesoro grande, alguien especial, que yo la quería mucho, y que por nuestra íntima amistad, me gustaría saber, si en el momento que ella considerase adecuado, me daría una oportunidad. Creo que fué mi última estrategia, confesar mis sentimientos. Como dije antes, fué un error no haberlo dicho antes que ese payaso viniera a llevarse a mi único tesoro.

Ella, me dijo, no sé si haciendose la ignorante, fingiendo desconocimiento, que creía que la trataba así de cariñoso, porque tenemos extrema confianza, y por eso, ella pensaba eso. Yo, destrozado, por dentro, le dije nuevamente que yo únicamente quería saber, si ella, valoraba todo nuestra confianza, nuestro tiempo, todo lo que habíamos pasado, y me daría una oportunidad, que si me valoraba, por lo extremadamente que le ha respetado, que no he hablado mal de ella, en fín, por darle mi confianza, vaciar mi corazón hacia ella, que me consideraría una oportunidad cuando ella lo desease. Yo fuí franco, le dije que no quería acelerar nada. Que solo me gustaría saber si me daba una oportunidad. Pero su respuesta fue un no estoy ahorita para esas relaciones. El que me espere, entonces, y que esté conmigo, y que me guste, entonces con ese tendré una relación para un matrimonio. Y en otras ocasiones, me dijo que quería tener paciencia, claro, tener paciencia de él, de lo que es el. Esa respuesta me destrozó. Porque, entonces, todo este tiempo, que la he valorado, aunque el otro tipo, la ha ultrajado, puesto por el suelo, ahora, estaba ganando lo único que no había ganado de ella, que me amase. Creo, que, eso, y luego, que hace poco en este ciclo, que estoy perdiendo el interés por mis estudios, me han sumido en un estado de depresión.

Porque yo me pregunto: Si ella no quiere nada con nadie, ¿cómo madres entonces ahora sale que le gusta físicamente el tipo, y que hasta le da confianza, le asigna confianza que a mi me costó casi toda mi niñez y juventud junto a ella? ¿porqué ahora ella le da confianza, le da cariño, porque me lo expresó, a alguien que la ha tratado traidoramente cuando antes quiso andar con otra muchacha? ¿Porqué ella no comprendió mis sentimientos? ¿Porqué no me valoró por lo tan bien que me he portado con ella, por el extremo respeto que le he dado, por darle mi cariño, confiarle mi corazón, comprender sus estados depresivos, sus emociones, aunque eso significase para mi, ahogarme en mis problemas por comprender los de ella, por evitar abrumarla con mis problemas, y escuchar, atentamente los de ella, y preocuparme por ella? ¿Acaso valora más una linda cara que un sentimiento tan limpio, sincero y leal? Nunca he tenido novia, he estado aguardandola a ella, y esperaría cuanto pudiese por ella, pero ahora, con esto, no hallo sentido de al menos, las cosas qeu he hecho por ella. Mis estudios, como dije, los tengo, no porque yo desee grandes cosas para mí, sino porque en el fondo, sé que eso me ayudará hasta cierto grado, a saber desenvolverme, y quizás no con grandes ingresos, pero al menos, darle mejor lo que no se da cuando hay dinero en medio, el amor y la comprensión. Ahora, empecé a comprender porqué ella se ha alejado de mí. Y aunque me ha afirmado que me da toda su sinceridad, ahora, creo que mejor hablaré directamente con ella.

No sé si hacerlo o si no. Porque si hablo directamente, aunque me duela, y vea que llore por ella, pero quiero hacerle saber, lo mucho que me duele saber eso. Que si ella está interesada en otra persona, que la ha tratado mal, no sé, por duro uqe suene, mejor que me deje de dar confianza y se aleje de mí. Me dañaría más si pasa eso. Ella me ha dicho que ahorita está para que la quieran, no para dar amor. Y yo comprendo eso, su estado depresivo, en fín, eso, y la he estado tratando de darle mi cariño. He contado como le he demostrado mi cariño en muchas maneras, dicléndole que la quiero, que para mí es importante, en fín. Pero eso no lo valora, no ha visto quizás, no ha comprendido cuanto la quiero, que para mí es importante.

Esta semana, me ví obligado, a usar mi último recurso, hablar la verdad de el tipo hacia ella. Porque creo que él no ha sido lo suficientemente hombre para decirle eso. Pero, ella, no quiso creerme. Se cerro a lo que le dije. Y sigue ella, por el momento, dandole su confianza. Ahora, si yo no le hablo, ella no me busca para hablarme, aunque me jure que me da su confianza. Y mejor, ahora, ella busca al otro tipo para hablarle.

Me siento mal, porque esta situación, aunada ahora a mi frustración por fallar tanto en mis estudios, que me ha hecho deprimirme. Ayer, estaba seguro que íba a dejar de estudiar mejor. Tengo dos semanas que, en ocasiones saltadas, he faltado a clases, y no me ha interesado. Creo que he perdido el valor, el interés de estudiar. Claro, el estudio para mí, es algo muy valioso, y no soy de los necios que consideran que estudiar es para tontos, y menos de los que consideran que hay que estudiar por pasar; yo considero que hay que estudiar para aprender, para ganar experiencia, vivir la vida no ignorante, sino, lleno de ese bendito conocimiento, y este conocimiento, de todo tipo.

Bueno, ya he contado lo que me ha hecho sentir mal. He al menos, contado lo que hasta un 70% es todo el problema, lo que me ha pasado, y lo que he valorado. Espero que ella me pueda valorar, y yo también, pueda salir de esta depresión que me empieza a afectar más. Confío en Dios que ella podrá ver en mí como era yo, que no cambio, pero que si luego me extraña, me tendrá que ser sincera, porque mi corazón, no podrá creer ahora toda palabra a no ser que sea bien probada.

Mis compañeros me han ayudado últimamente, me han es cuchado, me han dado ánimo y me han hecho sentir útil, porque a varios de quienes les he ayudado en sus estudios, ahora me están haciendo sentir útil y eso, me está ayudando. Deseo terminar mis estudios, puesto que también eso me ayudará a evitar sentirme mal por mis fracasos anteriores en materias antes mencionadas, y a recuperar mi lugar como buen estudiante que me he esforzado por ser. Gracias por leerme. Te lo agradezco mucho. Si quieres, puedes dejarme un mensaje, por favor, y gracias nuevamente.

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